sábado, 3 de enero de 2015

LAS CALLES AFECTADAS



Las obras de la construcción de la Gran Vía comprenderían la demolición de 358 fincas, con un total de 315 casas y 43 solares. Se expropiarían los 358 inmuebles fijados: 315 casas expropiables, 12 parcelas y los 31 solares ya adquiridos por el Ayuntamiento en el tercer tramo. De las cincuenta calles afectadas por el magno proyecto, desaparecerían quince, incluyendo cuatro plazas: en total, 15 + 31 + 4 = 50.

El primer tramo  se llevó a cabo entre el 4 de Abril de 1910 y 1917; el segundo, entre Septiembre de 1817 y primeros meses de 1924 y el tercero, entre Febrero de 1925 y finales de 1931.

El primer tramo medía 417,1 metros de longitud y once manzanas de casas fueron derribadas. En 1911 se habían derribado los setenta y seis edificios de este tramo. Quedaron afectadas diez calles: desapareció totalmente la calle San Miguel y parcialmente Marqués de Valdeiglesias, Montera, Red de San Luis, Hortaleza, Fuencarral, Clavel, Caballero de Gracia y la Plazuela de la Paja, en la entrada por Alcalá, en el espacio que había frente a las calles de San Miguel y Caballero de Gracia en su encuentro con Alcalá.

La calle de San Miguel se hallaba entre la calle Alcalá y Montera. Debía su nombre al humilladero dedicado a San Hermenegildo y San Miguel, el cual dio lugar al convento de San Hermenegildo, del que tan solo se conserva la iglesia de San José de la calle de Alcalá.


Calle de San Miguel

Antes de la construcción de la Gran Vía, Hortaleza y Fuencarral comenzaban en la esquina con Caballero de Gracia y con Jacometrezo.

El segundo tramo mide 365,1 metros y afectó a trece manzanas. Se derribaron 121 fincas y se reformaron trece. Se suprimieron las calles de San Jacinto, Leones, Jacometrezo en su mayor parte y la Travesía del Desengaño, y se reformaron catorce: Tres Cruces, Desengaño, Abada, Mesonero Romanos, Chinchilla, Salud, Horno de la Mata y su Travesía, Hita, Valverde, Carmen, Hilario Peñasco, Leones y la Plaza del Callao.

La calle de San Jacinto estaba entre la Plaza del Callao y la calle Abada y debía su nombre a que en ella había una casa propiedad del hospital de San Jacinto de Córdoba, en cuya fachada había una efigie de dicho santo. La calle Jacometrzo debe su nombre a que en ella estaba la casa del escultor y lapidario milanés Jacome Trezzo, (en la esquina con Tres Cruces), autor del tabernáculo y del altar mayor del Monasterio del Escorial.Tras las obras de construcción de la Gran Vía, la calle Jacometrezo redujo su longitud y cambió su trazado, quedando delimitada entre las plazas de Santo Domingo y del Callao. A finales del siglo XIX, la calle de Jacometrezo era, a pesar de ser muy céntrica, la típica calle de un barrio madrileño, con lechería de establo, tiendas de comestibles, cacharrería, artesanos...Según Mesonero Romanos, era una de las más "pasageras", estrechas y peor cortadas de Madrid.

Calle de San Jacinto

La Travesía del Desengaño tomaba el nombre de la calle de igual denominación, relacionada con una aventura nocturna del Caballero de Gracia. La calle de Hita estaba entre Tudescos y Jacometrezo y dio lugar a la nueva calle de Miguel Moya. La calle de Hilario Peñasco estaba entre Jacometrezo y Desengaño. El primer nombre que tuvo fue Carbón, por una carbonería que había junto al desaparecido Convento de San Basilio en la calle Desengaño. En 1896 recibió el nombre de Hilario Peñasco (1851-1891), concejal del Ayuntamiento de Madrid y escritor de temas madrileños. Desapareció con la construcción de la Gran Vía y dio origen a una nueva paralela dedicada a Jiménez de Quesada.

La desaparecida calle de los Leones estaba entre Jacometrezo y Desengaño. Parece ser que el nombre se debe a dos felinos que trajeron unos extranjeros y que eran exhibidos en esta calle. Se cuenta que un fraile murió al engancharse un cordón en los barrotes de la jaula de los leones y que en un sótano de esta calle se reunía Luis Candelas con su banda para preparar sus próximos golpes.

Calle de los Leones

La Travesía del Horno de la Mata estaba entre las calles Jacometrezo y Luna. Puede ser que el nombre lo tomara del Convento de San Martín que tenía un horno cerca del cual había una mata de flores, o del horno que tenía en su casa de esta calle el doctor Pedro de la Mata. Desapareció con la construcción de la Gran Vía siendo trazada de nuevo con el nombre de Concepción Arenal

El 16 de Febrero de 1925 comenzó la construcción del tercer tramo, con el derriibo de las casas más próximas a la Plaza del Callao. Los derribos acabaron a mediados de 1926, demoliéndose 121 edificios, desapareciendo once calles y otras doce fueron reformadas.

Desaparecieron las calles de San Cipriano, Eguiluz, Santa Margarita, Travesía del Conservatorio, Rosal, Parada, Federico Balart, Travesía de Altamira, Peralta, Callejón del Perro y Travesía de Moriana. Fueron reformadas Ceres (luego rebautizada Libreros), Leganitos, San Bernardo, Reyes, Flor Baja, Plaza de los Mostenses, Isabel la Católica, Flor Alta, Silva, Tudescos, y las Plazas de Leganitos y San Marcial. Las calles de Flor Alta y Flor Baja, en su día muy cerca una de la otra, han quedado alejadas en la actualidad.

La desaparecida calle de San Cipriano estaba entre Leganitos e Isabel la Católica. Debía su nombre a una imagen de dicho santo que procedía de una ermita que estaba en la plaza de Matute o en la calle de la Magdalena. Fue trasladada aquí por orden del Obispo Eguiluz y depositada en su propia casa. Cuando la casa fue vendida, la imagen pasó al Convento de los Premostratenses, dando nombre a la calle aquí abierta.

La calle de Eguiluz, que desapareció con la construcción de la Gran Vía, estaba entre la calle de San Cipriano y la Plaza de Leganitos, ambas desaparecidas. Debía su nombre al obispo de Valladolid, Joaquín Carrillo de Eguiluz, presidente del Consejo de Indias, cuya vivienda se hallaba en esta calle. Otra tradición cuenta que el nombre lo tomaba del huerto que aquí tenía Dionisio Mellado de Eguiluz, obispo de Laven, auxiliar de Toledo.

Calle de Eguiluz

Entre la calle de la Escuadra y la Plaza de Leganitos estaba la de Santa Margarita, paralela a la calle de los Reyes. Tomaba el nombre de un cuadro que representaba a santa Margarita de Cortona y que estaba en la fachada de una finca propiedad del convento de Santa Clara.

La Travesía del Conservatorio estaba entre la antigua Plaza de los Mostenses y la calle de los Reyes. Se llamó así a partir de 1835 porque en la cercana calle de Isabel la Católica se situó el primer conservatorio que tuvo Madrid.

Travesía del Conservatorio

La calle del Rosal estaba entre la desaparecida calle de la Parada y la antigua Plaza de los Mostenses. Tomaba el nombre del rosal que había en los jardines de García de Barrionuevo aquí situados, donde posteriormente se trazó la calle.

Calle del Rosal

Calle del Rosal

La calle de la Parada está relacionada con las antiguas de Enhoramala  Vayas, Aunque Os Pese y Sal Si Puedes. El nombre de Parada lo tomaba la calle de una parada de aguas procedente de un molino situado algo más arriba y que pertenecía a don García de Barrionuevo. Los pintorescos nombres de las otras tres calles se deben a las disputas que se produjeron cuando estos terrenos fueron divididos y comprados por tres personas distintas que querían todos tener la parada de aguas y el molino.

La actual calle de la Parada nada tiene que ver con la antigua ni en sitio ni en dirección. La de Enhoramala Vayas se denomina desde 1835 Travesía de la Parada. Desde 1821, la calle de Aunque Os Pese recibe el nombre de Travesía de las Beatas.

La calle de Federico Balart estaba entre la calle de San Bernardo y la desaparecida de la Parada. Era la antigua calle de la Garduña, que en 1895 pasó a llamarse Federico Balart (1831-1905), periodista, político y director del Teatro Español.

La Travesía de Altamira estaba entre la calle Libreros y Flor Alta. Su nombre se debía a que estaba frente al palacio de Altamira.

Entre la calle Flor Alta y la desaparecida calle del Pozo se hallaba la de Peralta. El nombre procedía de los jardines de Alonso de Peralta.

El Callejón del Perro estaba entre las calles de Silva y Tudescos. Según la leyenda, el marqués de Villena tenía aquí un corral custodiado por un gran mastín que vigilaba unos instrumentos de Física y Química. Otra versión cuenta que aquí hubo un perro que pertenecía al duque de Alba.

Callejón del Perro

La Travesía de Moriana se encontraba entre las calles de Tudescos y Jacometrezo. Así se llamaba desde 1835 por estar aquí situada la casa del conde de Moriana. Anteriormente se llamaba Travesía de la Verónica, porque según la tradición, en la esquina de una casa había un busto de Jesús Nazareno que era cuidado por una mujer a quien bautizaron "la Verónica" al verla limpiar el rostro del Nazareno.

La antigua calle Ceres tenía muy mala fama debido a la gran cantidad de mancebías que albergaba. Tras la construcción de la Gran Vía, y por sugerencia de Pío Baroja, el trozo de la calle que sobrevivió recibió el nombre de Libreros, en 1943.

Calle de Ceres

La Plaza de Leganitos estaba entre la confluencia de la calle de los Reyes y la Plaza de San Marcial. Tomaba el nombre de la alcantarilla de igual denominación aquí situada.

La antigua Plaza de los Mostenses estaba entre las calles del Rosal y San Cipriano. Tomaba el nombre del convento de los Premostratenses de san Norberto, aquí situado y que, abreviado, los madrileños denominaban Mostenses. En 1876 se inauguró el mercado de igual nombre. Lamentablemente, y a pesar de su valor arquitectónico, fue derribado aunque el proyecto de la Gran Vía no lo incluía. Esto sucedió en 1929, por "motivos de ornato", para no enfrentar una imagen funcional a la nueva opulencia metropolitana.

Había sido construido por Mariano Calvo Pereira en 1876,  autor también del primer mercado de la Cebada. El de los Mostenses tenía la misma estructura metálica pero era más pequeño. Con el derribo desapareció igualmente la antigua Plaza de los Mostenses y supuso una manzana más para construir dos calles: García Molinas y General Mitre. Posteriormente se abrió más al norte una plaza de igual denominación, que existe hoy, y en la que más adelante se construyó un nuevo Mercado de los Mostenses.

La Casa Profesa de los Jesuitas de la calle de la Flor Alta se construyó en 1986. El 31 de Mayo de 1931 fue incendiada, perdiéndose en las llamas su biblioteca, que era considerada la segunda de España tras la Biblioteca Nacional, y que contaba con más de noventa mil volúmenes.


Casa Profesa, luego Edificio Los Sótanos

Incendio de la Casa Profesa en Mayo de 1931

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