miércoles, 25 de febrero de 2015

COMIENZO DE LAS OBRAS




Las obras comenzaron por fin el 4 de abril de 1910, con la presencia del alcalde, el presidente del gobierno, José Canalejas, y la familia real encabezada por el rey Alfonso XIII, lo cual da idea de la importancia que se dio a la obra en su época. La familia real se acomodó en una tribuna situada junto a la «Casa del Ataúd» (donde hoy está el Edificio Metrópolis) y adornada con tapices de la serie de la historia de Absalón de la Real Fábrica de Tapices.

Además del rey, asistieron la Reina Madre, María Cristina, las infantas Isabel y María Teresa y el príncipe Adalberto de Baviera. También se dispusieron otras dos tribunas, una para miembros del Ayuntamiento y otra para el Cuerpo Diplomático, ambas adornadas con tapices de la serie de los Faetones.

A las once de la mañana llegó el rey acompañado de su esposa, Victoria Eugenia de Battenberg y, tras escuchar la Marcha Real y los discursos del alcalde y del presidente, descendió de la tribuna real, se dirigió a la Casa del Cura, anexa a la iglesia de San José, y comenzó su demolición con una piqueta de plata que le entregó Martín Silver. Los obreros comenzaron inmediatamente a trabajar. El primero de ellos se llamaba Álvaro Guadaño.

El proyecto de construcción contemplaba la demolición de gran cantidad de caserío, incluyendo varias iglesias, y la desaparición o transformación de numerosas calles. El área afectada sería de 142.647,03 m², que incluían 358 fincas y 48 calles, construyéndose 32 manzanas nuevas. Según los datos conservados, se demolieron 312 casas, se nivelaron 44 lotes de terreno, se desenlosaron 8.856 metros de aceras y se deshicieron 26.365 m² de empedrado y adoquinado y se quitaron 14.335 metros de cañerías de agua y de gas y 274 farolas. Para ello se transportaron y nivelaron 61.799 metros cúbicos de escombros y 31.997 de terraplenes.

Las operaciones de demolición comenzaron de inmediato, tras la inauguración. Este primer tramo acabaría su ejecución cinco años después de su inauguración: octubre de 1915. No obstante el tramo se abrió al paso el 28 de octubre de 1917 y la entrega oficial por el contratista no se hizo oficial hasta 18 de junio de 1924. Previo a la construcción y derribo de casas se denominó al primer tramo como Avenida B. Tras la muerte del conde Peñalver en 1916, el Ayuntamiento decidió renombrar el tramo en su honor.

El primer tramo de la nueva avenida correspondía al eje de la calle de San Miguel (paralela a la calle del Caballero de Gracia) y sus obras correspondían a la demolición de la primera línea de fachadas de esta calle a lo largo de la misma. En el año 1911 (un año después de la inauguración) finalizaron las demoliciones de las sesenta y seis casas de este tramo. Tras ello se procedió a la realización de desmontes y terraplenes. Era muy popular ir a visitar "la obra", por esta razón muchos madrileños se acercaban desde Alcalá para ver la evolución de las obras de modernización. Tras la realización de los desmontes y el terraplenado se produjo la construcción de las alcantarillas de servicios y las subastas de las nuevas manzanas. Este tramo será el más estrecho de los dos restantes.

Entre los edificios demolidos cabe destacar el antiguo Colegio de Niñas de Leganés, denominado así en honor a uno de sus principales protectores: el general Espínola (Marqués de Leganés); el palacio Masserano, lugar donde vivó Víctor Hugo en su infancia y que luego albergó la famosa fonda de Genieys y que posteriormente se convirtió en la sede del periódico titulado El Heraldo de Madrid; el palacio de la duquesa de Sevillano, la casa Astrearena, la casa del Ataúd, que se denominaba así popularmente por lo estrecho de su fachada entre las calles de Caballero de Gracia y la calle de San Miguel.

El trazado del primer tramo, tal y como se ideó en el proyecto, transcurría en línea recta en ligera cuesta, desde la casa del cura hasta la Red de San Luis. El Oratorio del Caballero de Gracia (entre las calles Gran Vía n.º 17 y Caballero de Gracia n.º 5) fue una de las primeras polémicas con la que se encontró el proyecto de construcción del primer tramo, debido en parte a que el testero del templo se encontraba en medio del trazado en línea recta. La necesidad inicial establecida de tener ejecutar cada uno de los tres tramos en línea recta, hace que el edificio de Juan de Villanueva (construido en 1786) que contiene el Oratorio tuviera que ser derribado por interceptar su trazado. La nueva fachada fue diseñada por Custodio Teodoro Moreno desde 1826 a 1832. La importancia de esta Iglesia centraba su atención en que se encontraba una imagen de la Virgen de Gracia así como los restos de Jacobo de Grattis (Caballero de Gracia).

Existían varias razones para no derribar el Templo. Por un lado, la Virgen de Gracia era muy adorada en el Madrid de la época. A esto se añadía que el derribo de un templo no era popular. Menos aun un templo realizado por el arquitecto Juan de Villanueva. Por lo tanto, tuvieron los ingenieros que verse obligados a modificar el trazado recto inicial, curvando ligeramente su trazado hacia el norte, evitando de esta forma el templo que muestra su pseudo-fachada norte a la avenida.

Posteriormente se enlosaron 18.777 m² de acera, se adoquinaron con granito 35.616 m² y se asfaltaron 11.373 m²; se construyeron 2.502 metros de alcantarillas y se canalizaron 1.315 metros para acometidas de agua, gas y electricidad, así como 7.024 metros de tubo de plomo. También se instalaron 174 sumideros de incendios y tomas de agua, 219 farolas a gas y 66 lámparas con candelabros.

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