domingo, 15 de febrero de 2015

DERRIBOS DEL PRIMER TRAMO


Como se observa en el plano, este Tramo se desarrolla sobre el eje de la Calle de San Miguel y las primeras casas en derribarse son las dos que están en la esquina de la calle de las Torres con Caballero de Gracia. Toda la parte sombreada fue inicialmente la destinada a los derribos, esto es todos los edificios situados entre las calles de la Reina y Caballero de Gracia fueron demolidos, con la excepción del Oratorio del Caballero de Gracia además de los núms. 2, 4 , 6, 8 y 12 de la Calle de Hortaleza.

Según el contrato las obras deberán ser terminadas en un plazo de tres años y entre los edificios más salientes que desaparecen, figuran:

Justo delante del actual edificio Grassy, en el número 1 de la Gran Vía, se levantaba el palacio de la duquesa de Sevillano que fue uno de los primeros edificios en ser desalojados y derribados para dar paso a la futura Gran Vía.

El Colegio de Nuestra Señora de la Presentación, situado en la calle de la Reina núm. 16 y llamado vulgarmente Colegio de Niñas de Leganés, debido al mecenazgo del Sr. Andrés de Spinola, quien en 1630, viendo la desgraciada suerte de muchas niñas huérfanas que recorrían las calles de Madrid, fundó el Recogimiento de las niñas desamparadas de Ntra. Sra. De la Presentación, al que dotó de unas casas que poseía en la calle de la Reina, dando su patronato a su primo el marqués de los Balbases y sucesores, con la prevención de que en las ausencias del patrono ejerciera este cargo el marqués de Leganés, lo que ocurrió a mediados del siglo XVII y por esta razón adquirieron el nombre de Niñas de Leganés. En el momento de su derribo el patronato lo ostentaba el duque de Sexto (que también era marqués de Leganés).

El Colegio se dedicaba a recoger y educar a las niñas desamparadas de 6 a 10 años y para entrar en él había que cumplir varios requisitos: gozar de buena salud, ser inteligente, no tener defectos físicos... Pero quizás lo más sorprendente es que se debía elegir preferentemente a las niñas más hermosas ya que se consideraba que, a causa de su belleza, debían enfrentarse a mayores peligros en la vida y tenían más posibilidades de “perderse” que las demás niñas en su situación. A las niñas se las educaba para ingresar en alguna organización religiosa, tener algún oficio que les permitiera vivir decentemente o para conseguir un buen matrimonio. La indudable calidad arquitectónica de la iglesia, su airosa cúpula y el valor de su retablo y pinturas murales no fueron razones suficientes para la concesión de un indulto como el que había salvado al Oratorio del Caballero de Gracia.



Aquí se aprecia el estado de los trabajos de construcción de la nueva calle a mediados de 1910, con el solar vacío del primer número de la Gran Vía en el que ya se reconoce el chaflán curvo del edificio Grassy y, al fondo a la derecha, el edificio del Colegio e Iglesia de las Niñas de Leganés.

El palacio de la condesa de la Vega del Pozo, con fachada a las calles de San Miguel y Caballero de Gracia.

El palacio del ganadero conde de Santa Coloma, marqués de Cañete, Gramosa, Vallehermoso, etc.; con fachada a las calles de San Miguel, Hortaleza y de la Reina.

El Palacio de Masserano, situado en el núm. 8 de la calle de la Reina era un caserón del SXVII que fue hogar de Víctor Hugo entre 1811 y 1813, pues su padre el General Hugo pertenecía a las fuerzas invasoras napoleónicas. Posteriormente se instaló en este edificio la Fonda Genieys famosa por la calidad de su gastronomía y en dicha fonda estuvo alojado Rossini en 1831 y durante su permanencia en ella escribió La Passeggiata dedicada a la Reina Maria Cristina y el Sabat Mater que fue estrenado en Madrid en la Iglesia de San Felipe el Real, la tarde del Viernes santo de 1832. Posteriormente se instaló allí la primera redacción del Heraldo, un colegio, un Circulo Republicano y el Salón Zorrilla.

En la Calle del Clavel, el palacio de la condesa de Jaruco de origen cubano y que hospedó a la Sra. Junot esposa del Mariscal Junot, gobernador de Madrid durante la invasión francesa.

La casa núm 2 de la calle de Fuencarral (Palacio de Astrearena) donde tiene su domicilio social el Centro Asturiano y la del típico Parador de Barcelona en la calle de San Miguel 27.

El Gran Hotel de Roma situado en Caballero de Gracia num. 23, inaugurado a finales de 1883 era uno de los mas lujosos y confortables de Madrid.

La famosa casa de Astrearena, situada en la Red de San Luis y que según se comentaba tenía más fachada que vivienda, aunque ocupaba un solar de 32.000 pies cuadrados. Se construyó hacia 1745 y tenía fachada a las calles de Fuencarral, Caballero de Gracia y Hortaleza. Pegada a ella por su parte posterior la casa del marqués de Vallejo, con fachadas a las calles de Fuencarral (núm. 4) y Hortaleza (núm. 2) y en la que vivía el Sr. Cánovas del Castillo antes de que como Presidente de la República se trasladara al palacete de la Huerta del Osuna situado en la antigua Plaza del Obelisco hoy Plaza de Emilio Castelar.

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